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Es una de las adicciones menos
reconocidas en nuestra cultura, puede parecer gracioso e incluso sólo verle
ventajas... Pero las personas que tienen una conducta sexual compulsiva de
manera recurrente termina interfiriendo en su vida personal, de pareja y
laboral. Se convierte en una obsesión, repercutiendo en la capacidad de la
persona para poder hacer vida normal.
A
caso hay un número de veces para etiquetarse de adicto?. A día de hoy no, de
hecho hay personas que pueden presumir de una vida sexual muy activa y no por
ello considerarse adictos. La diferencia reside que en este caso la persona está
satisfecho con uno mismo, sin embargo el adicto no, se siente mal, culpable
pues no tiene ningún tipo de control a pesar que de hacerlo le supone sentimientos
negativos.
Es
característico de este problema, que cada vez requieren mayores estímulos para
saciarse, lo que les empuja a la infidelidad y a mucho más, pues ya se trata de
una obsesión que han de ocultar.
Nuria
Imagen:elliberal.com
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